sábado, 26 de noviembre de 2011

Día contra la violencia a todas las personas


Una vez más se ha “celebrado” el día contra la violencia de género, un concepto para mí equivocado ya que podría parecer que todos los hombres son maltratadores o violadores en potencia y todas las mujeres víctimas potenciales. A mi entender debería ser el día contra el maltrato, independientemente del género de quien lo realice o quien lo reciba.

Aunque sí es cierto que el maltrato se suele dar por los más fuertes físicamente –casi siempre hombres–, contra los más débiles físicamente –casi siempre mujeres y niños–, ni todos los hombres son violentos, ni todas las mujeres son víctimas indefensas.

Odio a los maltratadores –hombres – que pegan y violentan a las mujeres, pero siento vergüenza ajena por aquellas mujeres que realizan denuncias falsa (y son muchas), para conseguir otros intereses, ya sean económicos, sociales, legales etc.

Afortunadamente sólo he conocido a una mujer que fuese realmente maltratada por su pareja; sin embargo, tengo un amigo que ha sido despedido de su trabajo después de veinticinco años de trabajar en una empresa porque una mujer urdió una trama de supuestos abusos contra otras mujeres. Conozco a un compañero de trabajo, que tras descubrir a su mujer en la cama con otro, ésta lo acusó de abusos –totalmente falsos– a su hija de dos años, para conseguir quedarse con la casa y una buena pensión, antes vació las cuentas bancarias y naturalmente él no puede ver a la niña a solas. Un vecino volvió a casa después de trabajar en el extranjero un par de semanas, encontró la cerradura cambiada, y cuando empezó a pedir explicaciones y a golpear la puerta para que le abrieran, se presentó la policía y lo detuvo por malos tratos: todos sabíamos que no era cierto, pero se lo llevaron detenido….

Soy mujer y entiendo que muchas veces mis comentarios pueden molestar a otras mujeres, pero no entiendo las argucias de los abogados para conseguir “lo mejor” para sus clientes, aunque eso quiera decir falsas acusaciones y destrozar la vida de una persona, creando precedentes y roles que nuestr@s hij@s puedan asumir como propios en un futuro.

Por lo tanto, ni todos los hombres son maltratadores, ni todas las mujeres son víctimas. Basta ya de violencia contra las personas, independientemente de su género. Asumamos todos la parte de responsabilidad que nos toca sin prejuiciar por razón de género.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Criminalizar la ablación de clítoris.


Mucho se ha hablado los últimos días sobre el juicio a los padres de la niña gambiana mutilada en Teruel y la condena a los padres de la misma.

Lo más terrible del caso es que la mutilación genital se ha efectuado en territorio español, poniendo en evidencia que el trabajo de integración que se está haciendo no es correcto, posiblemente por desconocimiento de las verdaderas razones que impulsan a las madres a someter a sus hijas a estas prácticas, y digo madres porque son ellas las que lo promueven.

Aceptamos que es ésta otra forma de violencia machista, cuando en realidad son las mujeres y no los hombres las que lo facilitan y otras (muchas suegras), las que lo exigen. En todo caso, sí es cierto que es una violencia de género, pero no son los hombres los que lo imponen sino las mujeres, quedando claro como tantas otras cosas, que para que uno se muestre o sienta superior, otra debe sentirse y mostrarse inferior.

Para empezar a trabajar correctamente en la lucha contra la Mutilación Genital Femenina debemos entender las verdaderas razones y desenterrar falsas creencias como que es una cuestión religiosa; de la musulmana concretamente. El hecho de que la religión más practicada en la África subsahariana sea la musulmana, induce a muchos a creer erróneamente que la mutilación es una práctica musulmana, sin embargo, en las zonas donde se practica es realizada independientemente de la religión que se profese: musulmana, adventista, animista, católicos e incluso no religiosos.

En occidente se condenan estas prácticas, pero tal vez deberíamos recordar que en los siglos XVIII y XIX, tanto en Estados Unidos como en Europa, algunos médicos la utilizaban como tratamiento para ciertas enfermedades de origen nervioso como la histeria, la epilepsia y la migraña. Esto demuestra que esta práctica se ha ejercido en muchos pueblos y sociedades de todos los continentes y épocas históricas.

Ya es hora de entender las verdaderas razones y actuar en consecuencia si queremos que los resultados empiecen a ser positivos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Hospitalidad y culturas


Según la RAE, hospitalidad significa la virtud que se ejercita con peregrinos, menesterosos y desvalidos, recogiéndolos y prestándoles la debida asistencia en sus necesidades. Y también la buena acogida y recibimiento que se hace a los extranjeros o visitantes.

Y según “Santa Wikipedia”, hospitalidad es la cualidad de acoger y agasajar con amabilidad y generosidad a los invitados o a los extraños.

Estos últimos días me he reunido con diferentes personas de otras razas, culturas y religiones, buscando el apoyo y la implicación a mi ONG Cooperació Activa, en mi proyecto de lucha contra la Mutilación Genital Femenina. Sobre todo líderes religiosos musulmanes.

Tengo que reconocer mi falta de conocimiento de muchas de las normas de convivencia y de la importancia de algunos símbolos o actos con los que he sido recibida y algunos honores que no esperaba, y, que después de analizarlos, me han hecho sentir realmente honrada y afortunada, porque cuando pides ayuda con humildad, son muchos los que están dispuestos a tenderte la mano.

Siempre se me había hecho creer que sería imposible conseguir ser bien recibida por personas de cultura, religión y costumbres tan diferentes a la mía, sobre todo por parte de los hombres que verían en mí una amenaza y foco contaminante para sus mujeres; sin embargo, este fin de semana pude comprobar cuántos prejuicios e ignorancia nos rodean, al ser, no sólo acogida, sino escuchada y valorada por parte de hombres (líderes religiosos en este caso)que apreciaban las coincidencias que nos permitirán trabajar juntos para conseguir el objetivo común. Confirmé lo que sospechaba, a pesar de lo que se nos haga creer, no todos los hombres musulmanes desprecian y subyugan a las mujeres, sencillamente tienen otra manera de expresarse y comportarse, naturalmente hay muchos que sí consideran a la mujer un ser inferior, precisamente éstos, son los que necesitan más ayuda.

El domingo pasado, otro miembro de mi ONG Cooperació Activay yo, habíamos quedado con una mediadora social para conocer a varios líderes religiosos en Salt y Girona. Cuando llamamos al timbre del piso donde nos reuniríamos, primero entró la mediadora y detrás nosotros. Ésta, africana como las personas que había en el piso, entró recitando algo a modo de saludo que yo no entendía en absoluto pero que asocié a algo parecido a nuestras letanías ya que la persona que nos abrió y precedió hasta la sala, contestaba con otras palabras parecidas.

Nos invitaron a sentarnos, yo creí de buena educación presentarme, así que le dije “Soy Carmen” mientras le daba dos besos. Mientras esperábamos que llegasen las personas con las que nos debíamos reunir, intenté romper el hielo preguntándole a la mujer que estaba embarazada si sabía lo que iba a tener, ella respondió que no lo sabía. Miré a un niño que estaba comiendo cacahuetes y le pregunté si le gustaban, su madre lo miró y le dijo algo incomprensible para mí, a lo que este se levantó y me ofreció la bandeja. Rehusé amablemente porque ya habíamos comido, afortunadamente no le dije que lo que sí que tenía era sed, porque lo que pasó después me dejó totalmente descolocada por subrealista.

Llamaron por teléfono para informarnos de que nos estaban esperando en el edificio de al lado, o sea, ¡nos habíamos equivocado de casa!. No me lo podía creer y nos deshicimos en disculpas mientras salíamos nuevamente de la casa, mientras la mujer, esta vez en castellano nos repetía varias veces que allí teníamos nuestra casa. Para mí fue totalmente sorprendente el sentido de la hospitalidad que personas que no nos conocían de nada nos acogiesen en su casa y desplegasen tanta amabilidad, yo nunca dejaría entrar en mi casa a unos extraños –tres en total- y además de otra raza que supuestamente me odian.

Cuando finalmente llegamos a la casa correcta, los líderes religiosos nos recibieron amablemente, y además nos estaban esperando para comer un arroz senegalés con pescado: sentados en el suelo y de una bandeja común como es su tradición. Aunque ya había comido, tuve que volver a hacerlo ya que era consciente del honor que representaba compartir su alimento, así como el té posterior. Una niña de tres años se sentó en mi falda y me abrazó mientras me acariciaba, así pasó parte de la tarde mientras los mayores conversábamos de nuestro objetivo común: luchar contra la Mutilación Genital Femenina en la que ellos tampoco están de acuerdo. La complicidad con la criatura, hija del imam, no sé si influyó en la actitud de el religioso hacia nosotros, lo que sí es cierto es que salí de allí con la sensación de que esa tarde habíamos creado una alianza que no tenía nada que ver con religiones, con culturas, con razas y ni siquiera con sexos. Allí sólo había personas con un objetivo común dispuestas a aportar cada cual lo que estuviera en su mano para conseguir erradicar ésta horrible práctica y salvar a muchas niñas.

Una gran lección de hospitalidad y un ejercicio de comprensión mutua, que me anima a pensar que con los aliados apropiados y el trabajo adecuado por fin conseguiremos avanzar en algo que hasta ahora la mayoría habían tratado desde la crítica y la imposición, consiguiendo muchas veces todo lo contrario.
Entre tod@s lo conseguiremos.

lunes, 24 de octubre de 2011

Igualista


Ni machista, ni sexista, soy igualista.

Hace poco, en el transcurso de unas conferencias a las que asistía sobre Mutilación Genital Femenina, uno de los ponentes –hombre–, se presentó y dijo: soy feminista, esto creó precedente, y a partir de ese momento tod@s los que se presentaban decían ser feministas después de presentarse. Naturalmente nadie dijo ser machista, pero sí que es cierto que cuando yo dije que no era feminista tod@s me miraron mal.

Aplaudo a las primeras feministas, y son de admirar todos los logros conseguidos durante el siglo XX para que la mujer pudiese tener igualdad de oportunidades y derechos, pero en la actualidad –hombres y mujeres– tenemos otros retos.

Hoy día, la palabra feminista es mal entendida por algunos e interpretada como contraria al machista, o sea, aquella actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres, es decir: la actitud de prepotencia de las mujeres respecto a los hombres. Sin duda no es ese su significado, pero es así como muchos –sobre todo hombres– lo interpretan por ser contrario a sus intereses, y por lo tanto, incluso los que no son machistas adoptan una actitud crítica y de rechazo hacia las mujeres que se declaran feministas.

Yo soy una persona y es así como quiero que los demás me vean, soy una persona de sexo femenino con todo lo inherente a ello, ni mejor ni peor por razón de mi sexo, sino, en todo caso, de mis acciones y capacidades.

Es por ello que me declaro igualista, y reclamo que se me valore y evalúe por mis capacitaciones como profesional, por mis acciones como persona, no por el hecho de ser mujer. Es posible que me equivoque, pero estoy segura que muchos hombres que ahora miran con reticencia a algunas feministas, con lo cual éstas los tachan de machistas, estarían de acuerdo en identificarse dentro de este nuevo concepto: igualista, (por cierto, el Word me avisa de un error ya que esta palabra no existe), tal vez deberíamos reivindicarla.

Ningún tipo de sexismo nos ayudará a crecer, entendiendo que debe aprovecharse el potencial de cada persona, independientemente de su sexo, para lograr una sociedad más sana y equitativa. Ni es justo que las leyes perjudiquen a los hombres –que demuestren su capacidad y responsabilidad– en materia de custodias tras separaciones, por ejemplo. Ni es bueno que por el simple hecho de ser mujer, se favorezca a algunas sin necesidad de demostrar su capacidad para asumir las mismas funciones –ojo, dejo claro que se adopta una postura sexista que en unas ocasiones favorece a unos y perjudica a otros y viceversa– y por eso pongo este claro ejemplo.

Por lo tanto, vuelvo a decir que a partir de ahora, me declaro igualista, ahora sólo falta que pidamos que la RAE acepte este término y que el Word deje de avisar de que esa palabra no existe.

Al fin y al cabo, el artículo 1º de la Declaración de los Derechos Humanos dice:
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Sin aclarar si son humanos “hombres” o humanos “mujeres”

miércoles, 19 de octubre de 2011

Kenia aprueba una ley contra la MGF


Sin duda es una buena noticia que el parlamento haya aprobado una ley que prohíbe la Mutilación Genital Femenina, sin embargo, este sólo es un pequeño paso en un país donde las leyes tribales y religiosas de las diferentes etnias, facilitan el afán de pertenencia que la mayoría necesitan para sentirse identificados con aquellos que conviven y que imperan muchas veces por encima de las leyes estatales. El país,

Para erradicar la Ablación, es necesario trabajar sobre todos los actores que intervienen, crear acciones globales que sólo podrán llevarse a cabo con la implicación de todos ellos, conseguir que todos ganen y que ninguno se sienta agredido ni menospreciado. Muchas veces, las campañas que desde occidente se llevan a cabo no tienen en cuenta las necesidades ni las costumbres de culturas tan dispares y por lo tanto consiguen el efecto contrario al objetivo que persiguen, y muchas veces, incluso boicots y agresividad.

Es necesario empezar a trabajar de otra manera, iniciar acciones que realmente consigan avanzar en un objetivo que beneficiará a todos, y sobre todo, a las niñas que cada día son mutiladas por razones que unos critican y otros defienden a ultranza.

Desde Cooperació Activa, iniciamos un proyecto innovador contra la Mutilación Genital Femenina, contamos con el apoyo de algunos líderes espirituales, mutiladoras arrepentidas, mediadoras sociales, agentes sanitarios, y sobre todo con la firme convicción del resultado y la ilusión para llevarlo a cabo.