viernes, 6 de febrero de 2015

Carmín, la mejor manera de prevenir es educar.

Hoy es uno de esos días en que me levanto alegre y optimista, empiezo a leer las noticias (hoy miro especialmente las que tienen que ver con la mutilación Genital Femenina) y de pronto empieza a invadirme el pesimismo.

Todo sigue igual, se avanza un poco ilegalizándola en algún país, se detiene a algún medico por practicarla, algunas mujeres africanas se movilizan para trabajar contra ella. Pero, paralelamente, otras más nefastas no me dejan disfrutar de las anteriores cuando leo que el estado islámico ordena la mutilación de dos millones de mujeres .

No veo que las grandes organizaciones hagan nada para evitarlo, de hecho, (a pesar de las ingentes cantidades de dinero que gastan en ello) siguen sin ponerse de acuerdo en cuantos millones de mujeres han sido mutiladas. Según la OMS 140, según la ONU 120, según Unicef 130, según Wassu 140, según Wikipedia 135, según Amnistía 135.

Me pregunto indignada cómo es posible perder en “el recuento” 20 millones de personas, mujeres que desde su más tierna infancia fueron despojadas cruelmente de su más íntima esencia y condenadas para siempre a vivir como una sombra de sí mismas.

Al final, impotente, como tantas otras veces para darme fuerzas, miro la foto de presentación del proyecto Carmín y los objetivos que me propuse al crearlo, recordando la buena acogida que tuvo, reafirmándome en la idea que la única manera de cambiar la situación es la educación. La educación de aquellos que ignoran, pero sobre todo, la educación en valores de una sociedad que cada día los pierde más.

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